Dólar más barato: causa efecto y el rol de la autoridad

Dólar más barato: causa efecto y el rol de la autoridad

Siete meses lleva el precio del dólar transitando por un ciclo de depreciación bien evidente. En 2017, la principal divisa internacional perdió $ 56 frente al peso chileno, y en las dos primeras semanas de lo que va de 2018 no ha cesado, pues acumula una caída de 2,03% o de $ 12,5 frente a la paridad local.

La pérdida de valor de la principal divisa para el mercado financiero y el comercio mundial es un tema que monitorea a diario el Banco Central por el efecto directo que tiene sobre su principal mandato, como es controlar la inflación y el asegurar que ésta se ubique en el 3% en un horizonte de dos años. Esta semana, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) confirmó que en 2017 el Índice de Precios al Consumidor (IPC) cerró con un alza de 2,3%.

Con ese dato, la inflación sumó su segundo año consecutivo en la parte baja del rango de tolerancia de 2% a 4% que se ha fijado el propio instituto emisor para mantener en orden los precios. Aun así, su presidente, Mario Marcel, sostuvo hace una semana que el consejo de la entidad no estima que las condiciones actuales ameriten intervenir.

Entre economistas y académicos hay diversas opiniones sobre qué hacer con la divisa, el rol que debe jugar el BC para evitar costos en inflación, respecto a lo que hay realmente tras la pérdida de valor de la divisa y, por cierto, sobre si el Ministerio de Hacienda, el actual y el que viene, tienen un rol que jugar.

Los roles del Banco Central

¿Qué hacer frente a la caída del dólar? Lo primero, coinciden todos los consultados, es que el Banco Central no debiera intervenir, porque al menos hasta ahora no hay nada que lo justifique en cuanto al que es su mandato de cumplir con una meta de inflación de 3% a dos años y con los objetivos de estabilidad financiera.

Y en esto, ¿Hacienda tendrá algo que decir? Agosin piensa que la autoridad debiese pensar una nueva regla fiscal que lleve a ahorrar una proporción mayor de los ingresos fiscales provenientes del cobre. “Si no se llegara a adoptar un cambio tan radical, habría que usar un precio del cobre de tendencia que no llevara a gastar una proporción tan alta de ingresos cuando el precio efectivo está subiendo, y gastar más en ciclos de baja del precio efectivo”, acota.

Fuente: La Tercera